Madrid
Los madrileños dicen «de Madrid al cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo». La frase se hizo popular a finales del siglo XVIII a raíz de las mejoras introducidas por el rey Carlos III que embellecieron la ciudad. Significa que aunque uno muera, necesita el "agujerito" para seguir viendo y disfrutando de la Villa y Corte.
Aquí llegué en 1989, para conocer la ciudad que acogió a mis hermanos durante las épocas más duras de la Argentina. Trasncurridas más de dos décadas desde mi llegada, Madrid es hoy una capital moderna y vibrantemente europea. Durante los últimos años se han establecido aquí cientos de miles de emigrantes iberoamericanos cuyo esfuerzo ha contribuido a engrandecer a la ciudad y a darle a España un nuevo impulso.
En Madrid nació mi hijo el más pequeño, a pocos metros de la vieja ciudad deportiva del Real Madrid, hoy convertida en un parque en donde crecen rascacielos como hongos, se multiplica el dinero y florece la especulación.
Madrid se transforma día a día, a veces porque lo necesita y otras veces porque la política y los negocios demandan obras y grandes despliegues. Muchos madrileños necesitan ya de un GPS para moverse por una ciudad en la que todos los días aparecen nuevos túneles, nuevos accesos y nuevos desvíos por obras. "Madrid es una ciudad muy bonita, pero lo será mucho más cuando la terminen de hacer", suelen decir con ironía los propios madrileños.